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6 DATOS CURIOSOS DE LOS TAMALES

Aunque en México todo el año es Día del Tamal, algo tiene estos milagros de masa que el 2 de febrero saben todavía más ricos.

Los tamales, como tantos elementos de nuestra cultura, son de origen prehispánico y adaptación española-católica: originalmente se preparaban para servicios religiosos aztecas y ahora representan el apadrinamiento y presentación del niño Jesús.

Sólo 10% de los tamales comprados son para el consumo de una sola persona: el punto es compartir no sólo la comida, sino un rato agradable. Más de la mitad de los tamales son consumidos en la mañana, y de que esté bueno o malo, frío o calientito, picoso o desabrido, depende el resto de la jornada.

La Ciudad de México es el único lugar en el que “verde” es un sabor, y todos sabemos perfectamente a qué se refiere: esa salsita con el perfecto balance de acidez y picor. Ni siquiera es posible recordar el momento preciso en que nos explicaron en qué consistía un tamal “verde” – es un conocimiento que adquirimos de nacimiento. Aparte de ese clásico, los más consumidos son el de rajas, de mole, de dulce y los “ricos y deliciosos tamales oaxaqueños” cuya bicicleta has visto pasar toda tu vida

 La cuarta parte de todos los tamales disfrutados se gozan en compañía del atole. El preferido de las masas es el champurrado, aunque según el día y el lugar puedes encontrar sabores como pinole, cajeta, rompope o fresa.

Lo comemos únicamente por amor: 45% de las veces se degusta un tamal o un atole por el simple placer de hacerlo. Tiene un sabor cálido que inmediatamente nos hace sentir como en casa y nos reconforta a lo largo del día.

Hay muchos tamales gourmet, pero ninguno sabe mejor que el de bote callejero. ¿Qué sería de los citadinos ajetreados sin la doña o el señor de quienes depende la alimentación de toda una torre de oficinas? Son esos héroes sin capa que merecen un lugar especial en la historia popular.

Sin dudar, la historia de los tamales es fascinante y deliciosa, ahora más que nunca muero por disfrutar un buen tamal verde y como postre uno dulce.

Aunque siendo sincera, hay tanta variedad que nunca puedo elegir solo dos y termino comprando más.

¿Te pasa igual?